lunes, 9 de marzo de 2015

La Muerte



Si, ¿por qué no hablar de la muerte?

Tenía intención de seguir con el blog de la semana pasada para pasar por las tres acciones de que hablaba, ¿te acuerdas? Mejor te las recuerdo (si te acuerdas eres toda/o un lumbreras, aprovecha eso).

Las tres acciones son:

* Trabaja sobre ti.
* Trabaja sobre tus creencias.
* Ponte en acción.

Sobre las creencias, hablaré en el siguiente blog.

Esta semana, me sale hablar de la muerte, de todas formas, sabemos que nacemos y que un día vamos a morir, aunque a esto no nos queramos enfrentar.
En mi caso solo me enfrento cuando la muerte se apodera de una persona cercana a mí. Y esto es lo que me ha pasado esta semana, han fallecido dos chicos jóvenes, dejando su vida (en esta tierra) atrás, mujer e hijas. ¡En lo mejor de la vida! Esto lo escucho mucho, y es que se han quedado atrás muchas cosas que les hubiera encantado vivir, ver crecer a sus hijas, viajes, día a día con sus familias, risas con los amigos, ......

Si supieras que este año es el último de tu vida ¿A que te dedicarías?

Sabemos que nuestro tiempo es limitado, porque sabemos que nuestra vida aquí es finita, lo que no sabemos con exactitud es de cuanto tiempo disponemos cada uno de nosotros. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en malgastarlo? Si, si, ¿haces lo que quieres hacer, con quien quieres y como quieres? No estoy diciendo que esté todo permitido, ni mucho menos, sino en que eres libre de decidir como vas a vivir tu tiempo, tu vida, y esa elección es solo tuya.

Te propongo un reto, ¿estás dispuesta/o? Ahí va: Cuándo estés haciendo algo y no te sientas bien, o no quieras o sientas que estás perdiendo el tiempo, di NO y haz aquello que te haga sentir todo lo contrario. (Me encantaría que compartieras conmigo como te has sentido)

¿Cuanto del tiempo de tu día a día es de la calidad que se merece tu vida?

Ayer, tras estar con Carmen, y preguntarle como estaba y como llevaba su duelo, si, si, ese duelo que hay que sentirlo, vivirlo y así superarlo (dejemos ya de engañarnos reprimiendo nuestras emociones, perder a tu marido con cuarenta y pocos años duele), le dije a mi marido: vamos a ver cariño, esto es muy simple, venimos a este mundo para vivir, si no vivimos simplemente nos morimos, y esto de todas formas, queramos o no, tarde o temprano, lo vamos a hacer.

Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer en la Tierra, se nos permite abandonar nuestro cuerpo, que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra a la futura mariposa.
Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres del dolor, de los temores y preocupaciones; libres como una bellísima mariposa, y regresamos a nuestro hogar, a Dios".

De una carta a un niño enfermo de cáncer. De el libro La Rueda de La Vida de ELIZABETH KÜBLER-ROSS”.

¿A qué esperamos? 

Dios mío cuantas excusas estúpidas he reconocido que tengo, cuando las cosas vayan mejor haré tal cosa, cuando se pase esto haré tal otro, cuando mi hija sean mayor haré,..., cuando me hagan fija (bueno este es un chiste malo hoy en día), cuando me asciendan, cuando el negocio vaya bien, cuando consiga tal puesto o tal cosa, cuando, cuando, cuando,...... ¿Hasta cuando?

¿De verdad esto es tan complicado? O más bien, ha llegado un momento en que hemos perdido en rumbo. ¿Qué cuento nos están contando y además nos estamos creyendo? Sigo diciendo que la educación es un gran problema, pero de esto tampoco sigo hablando.

Nos agarramos a lo material como si esto nos fuese a hacer eternos, cuando ya sabemos todos que no, no nos vamos a llevar nada cuando nos vayamos a la tumba, y sin embargo, parece que teniendo, juntando, vamos a durar más y más y esto no es así. Vuelvo a aclararlo, no estoy diciendo en ningún momento que lo material y vivir de la mejor manera que puedas sea malo, todo lo contrario, es tu obligación, solo vas a vivir esta vida una vez así que hazlo de la mejor manera que esté a tu alcance, pero hazlo. Lo que estoy diciendo es que lo material no es lo que nos hace SER, sentir, vivir, en plenitud (conozco gente con poder adquisitivo que son unos auténticos amargados y gente feliz viviendo una vida plena con bastante menos, y al revés. Esto no es cuestión de dinero)

De verdad, con el corazón en la mano, ¿Qué es lo que te gustaría Ser, Hacer y Tener? Pero en este orden. No en el orden que nos han enseñado: tenemos, hacemos y somos. (la educación es un gran problema)

¿Cual es tu legado?

¿Como te gustaría que te recordasen?

¿Que quieres dejar a tus hijos?

¿Con quien quieres estar, que te gustaría hacer, con que vibras?

¿Que te gustaría que pusiera tu lápida?

Lo mismo ha llegado el momento de parar, pensar y actuar. Dejad atrás ese piloto automático que se apodera de nuestro día a día para Vivir cada día como si fuese el último de nuestras vidas.
Anoche leía con mi marido: cada noche cuando nos acostamos en como si muriéramos y cada día es la oportunidad de vivir de nuevo, aprovechemosla.


Debido a lo que la humanidad ha hecho, habrá terribles terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas y otros desastres naturales jamás vistos. Debido a lo que la humanidad ha olvidado, habrá muchísimo sufrimiento. Lo sé. ¿De qué otro modo puede despertar la gente? ¿Qué otra manera hay de enseñar a respetar la naturaleza y la necesidad de espiritualidad?

No hay que tener miedo. En lugar de tener miedo, conozcámonos a nosotros mismos y consideremos la vida un desafío en el cual las decisiones más difíciles son las que más nos exigen, las que nos harán actuar con rectitud y nos aportarán las fuerzas y el conocimiento de El, el Ser Supremo. El mejor regalo que nos ha hecho Dios es el libre albedrío, la libertad. Las casualidades no existen; todo lo que nos ocurre en la vida ocurre por un motivo positivo.

"La única finalidad de la vida es crecer. La lección última es aprender a amar y a ser amados incondicionalmente. La mayor felicidad consiste en ayudar a los demás”

De el libro La Rueda de La Vida de ELIZABETH KÜBLER-ROSS”

¿No me crees?, cuando ayudas a alguien ¿como te sientes? Cuando realmente te sientes totalmente satisfecha, ¿que has hecho?.

Todas las personas procedemos de la misma fuente y regresamos a esa misma fuente".

Todos hemos de aprender a amar y a ser amados incondicionalmente.

Todas las penurias que se sufren en la vida, todas las tribulaciones y pesadillas, todas las cosas que podríamos considerar castigos de Dios, son en realidad regalos. Son la oportunidad para crecer, que es la única finalidad de la vida.

No se puede sanar al mundo sin sanarse primero a sí mismo.

Debemos vivir hasta morir.

Es importante que hagamos solamente aquello que nos gusta hacer. Podemos ser pobres, podemos pasar hambre, podemos vivir en una casa destartalada, pero vamos a vivir plenamente. Y al final de nuestros días vamos a bendecir nuestra vida porque hemos hecho lo que vinimos a hacer.

La lección más difícil de aprender es el amor incondicional.

Morir no es algo que haya que temer; puede ser la experiencia más maravillosa de la vida. Todo depende de cómo hemos vivido.

"La muerte es sólo una transición de esta vida a otra existencia en la cual ya no hay dolor ni angustias.

Todo es soportable cuando hay amor.

Mi deseo es que usted trate de dar más amor a más personas".

Lo único que vive eternamente es el amor”. De el libro La Rueda de La Vida de ELIZABETH KÜBLER-ROSS”


No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy: una sonrisa alegra el día a cualquiera, un te quiero, un abrazo, unas gracias, ...... Vive.

Te propongo algo, nosotros lo hacemos en casa y es divertido, cada noche durante la cena, cada uno de nosotros dice tres logros que ha conseguido en el día. Además de subirte la autoestima, planeas lo que quieres conseguir y sobre todo, tienes aún más motivos para dar las gracias por la vida. Si haces un listado, te aseguro que necesitarás un folio tamaño A3 para dar gracias por todo lo que tienes, familia, amigos, casa, coche, trabajo, comodidades, ropa, donde vives, ...................

El mejor regalo que tenemos cada día es la Vida, deja de dramatizar y aprovéchala. VIVE

Isabel Misas Gonzalez 
Coach personal, equipos y valores

martes, 3 de marzo de 2015

Mamá, Papá Yo Quiero Ser Adulto

Compartir y vivir momentos con personas diferentes a tu día a día cotidiano te facilita la posibilidad de disfrutar de experiencias y momentos especiales. Siguiendo este caminar como observador de la realidad en mi entorno, me permito percibir y, en algunos casos, hasta sentir como estas otras personas han decidido, o no, vivir su vida.

He disfrutado de dos días maravillosos en compañía de mamás y papás de la clase de mi hijo Rafael, así como de todas las niñas y niños que forman parte importante de estas familias. Rodeados de un maravilloso paraje natural, hemos visto como la imaginación de nuestras hijas e hijos casi, casi no tiene limites. 

Momentos llenos de juegos y aventuras donde la edad no llega a importar lo suficiente como para que estas niñas y niños se entremezclen para conseguir disfrutar de cada minuto de su tiempo.

Fue durante uno de estos momentos, disfrutando de un agradable paseo por los alrededores de la vivienda donde pasábamos estos días, donde pude disfrutar de una conversación muy interesante con una persona asombrosa, la cual, no me dejó indiferente con sus reflexiones y formas de ver su realidad.

Esta persona tan especial es un niño de once años.



Durante nuestro paseo, y una vez descubierto un hermoso paraje junto a un no menos hermoso lago, me invitó a acompañarle en la aventura que estaba a punto de comenzar. Con esa mirada que sólo un niño puede mostrar a un adulto, me invitó a hacerme participe de sus pensamientos y comenzamos una escalada por un camino un tanto abrupto, que tenía como objetivo alcanzar esa hermosa cascada de agua que veíamos morir a los pies de ese lago que íbamos dejando a nuestra espalda. Escuchar de un niño de esta edad reflexiones sobre como percibe él el concepto tiempo y como lo ve en los adultos fue sólo el inicio de una lluvia de momentos y sensaciones sin igual.

Mientras avanzábamos entre jaras y rocas nuestra conversación se iba encaminando hacia reflexiones increíbles para esta persona que las vivió y disfrutó:
Yo- ¿Por qué me has escogido a mi para vivir esta aventura contigo?
Niño: Porque hay una cosa que me preocupa de ti y otra que me gusta mucho.
Yo- Me interesa conocer las dos, ¿quieres compartirlas conmigo?
Niño: Claro que si. Lo que me preocupa es que no veo en ti la seriedad, las maneras de hablar, la disciplina que todo padre debería tener hacia sus hijos. Me resulta raro que permitas ciertas libertades a tus hijos.
En ese momento me di cuenta que tenía ante mi uno de esos momentos que tanto me gusta y me preparé para disfrutar de cada uno de los minutos que estaban por venir.
Yo- Muchas gracias por tu sinceridad, ahora me gustaría conocer que es eso que tanto te gusta de mi.
Niño- Me gusta de ti que, a pesar de ser un adulto, puedo hablar contigo como si estuviera hablando con otro niño.
Yo- ¿Te puedo dar un abrazo?
Niño- Si.

Abrazar ese pequeño cuerpo tan pequeño con capacidad para una cabeza que posibilita este tipo de reflexiones fue, para quien esto escribe, un momento que recordaré como se merece es ese rincón de mi biblioteca mental donde reservo las vivencias especiales.

Mientras continuábamos nuestra aventura, las preguntas y respuestas marcaban el paso de nuestro caminar.
Niño- Para vosotros los adultos el tiempo pasa mucho más rápido que para nosotros. No os dais cuenta que vuestro minuto de tiempo, en un niño, puede convertirse en una hora. Tenéis tanta prisa por todo, que no os dais cuenta de que mientras más rápidos vais antes se aproxima el final de vuestra vida.

Yo-¿Piensas que el concepto tiempo no es igual en un niño que en un adulto?
Niño- No, vosotros los adultos utilizáis el tiempo para conseguir algo, yo como niño lo utilizo para disfrutarlo.
Yo- ¿Por qué piensas eso?
Niño- Por una sencilla razón, los adultos estáis vacíos.
Mi rostro cambió por completo. Me di cuenta por como él me miraba y sonreía.
Niño- Los adultos todo lo hacéis por excusaros o justificaros ante otros adultos, sin que tengáis en cuenta si eso que estáis haciendo os perjudica u os beneficia. Los niños sin embargo lo hacemos por pura diversión, sin importarnos demasiado que puede venir después de ello.
Yo- ¿Te puedo hacer una última pregunta amigo?

Sus ojos brillan de manera especial, como si ya supiera lo que voy a preguntarle:
Yo- ¿Cuando decidiste dejar de ser niño?
Niño- Cuando me di cuenta que pensar y hablar como un adulto era más respetado que las opiniones de un simple niño.

Vimos como nuestra aventura llegaba a su fin. El grupo de padres y niños llegaba hasta donde nosotros estábamos, los dos nos miramos por última vez con ojos de niños y volvimos a ser esos adultos que habían iniciado esta aventura.

Adolfo López García

Coach&Trainer Educativo y Personal.

lunes, 23 de febrero de 2015

Determinada Determinación

He Estado la semana pasada en un Congreso en Ávila sobre Santa Teresa de Jesús.

Una mujer fuerte, decidida, que padecía  enfermedades físicas.  Siempre estaba mala pero lejos de venirse abajo, miraba la Cruz y le daba fuerzas para seguir hacia adelante aun cuando, por sus enfermedades, sólo quería estar en la cama.

Tuvo veinte años de sequía espiritual, años donde sufrió muchísimo por no encontrar a Dios.  En esos veinte años no paró de buscarlo.  Lejos de abandonar, seguía con “determinada determinación” en su empeño por encontrarlo.

Tenía fija una meta: llenarse de Él y aunque no sentía su presencia ni que estuviera a su lado, insistía en buscarlo con persistencia y constancia.
¿Cuántas veces cuando no alcanzamos nuestra meta, nos venimos abajo y abandonamos?
Cuando te encuentras con dificultades en tu camino hacia tu meta, ¿qué haces?

¿Abandonas a la más mínima?

 ¿Sigues?

 ¿Te replanteas tu manera de andar hacia ella tu meta o abandonas directamente?

¿Eliges otro camino?

Dos palabras que me han parecido “totales” y muy significativas en la vida de la Santa han sido “Determinada determinación”.

“Determinada determinación”… comenzar a avanzar con decisión, alegría, entusiasmo hacia donde tú quieras ir, hacía tus objetivos, hacia tu meta, sin importar las dificultades (que llegarán) pero con constancia, persistencia, sin prisas pero sin pausa. Así actuaba la Santa y alcanzó su fin, gozar de  Dios.

¿Cuál es tu fin?

¿Has comenzado tu camino?

¿Cómo lo has hecho, con alegría, con “determinada determinación”?

Cuando nos marcamos una meta, cuando hemos elegido un camino hay que empezar a caminar sabiendo que al abandonar nuestra zona de confort pueden aparecer nuevos problemas, nuevos miedos, inquietudes pero con “determinada determinación” y con ayuda de Dios, alcanzaremos nuestro objetivo marcado, nos acercaremos a nuestra meta.

Podemos quedarnos en casa, en esa zona que abarcamos, donde todo conocemos y  controlamos pero,
¿estás satisfecha/o?

¿te conformas con esto?

¿quieres crecer más?

¿creces quedándote ahí?

Puede llegar un momento que nos quedamos estancados espiritualmente, no crecemos, nos oxidamos y dejamos de practicar, nos volvemos huraños o cómodos, “con cumplir las normas es suficiente”,  dejamos que los demás hagan las cosas que nos corresponden  hacer a nosotros y además si seguimos así, podemos llegar al abandono, “total tampoco sentimos nada… no es para tanto”. 

¿Es eso lo que quieres?

¿Eso lo que buscas?

¿Te merece la pena?

Como he dicho antes, al salir de la zona de confort pueden aparecer dudas, miedos, y eso asusta, nos puede incluso paralizar y echarnos para atrás, pero se pueden superar, los miedos se superan enfrentándonos a ellos y las dudas se disipan por medio de la oración y conversaciones con personas de nuestra confianza, pidiendo ayuda y con nuestra voluntad.

Con “determinada determinación” podemos llegar donde queramos, conseguir todo lo que nos propongamos y sobre todo avanzar por esos días o años de sequía que acabarán en un oasis  de amor, que nos llenarán de frutos  y felicidad al llegar a la meta de nuestro camino elegido.

¿Por qué parte del camino vas?

¿Has superado tus dudas?

¿Te has enfrentado a tus miedos?


¿dónde quieres llegar?


Ana Carrillo

Coach Personal y Religioso


martes, 17 de febrero de 2015

Imagino que tengo 100 años


14 DE Febrero de 2014

El futuro es incierto. Todo es posible. Solo una cosa es segura: algún día exhalaré mi último suspiro. Si cierro los ojos ante este hecho, cierro los ojos ante el futuro y no puedo descubrir mi potencial y mis posibilidades.

La muerte es un hito tan importante que me ayuda a ver mi vida en un contexto más amplio, posiblemente porque he visto esa posibilidad cerca. Sin ella, tendría a mi disposición una cantidad infinita de tiempo. De hecho, de no ser así, el tiempo sería un factor irrelevante. Es la muerte lo que al limitar mi tiempo, le otorga su altísimo valor.

Si yo soy capaz de aceptar esa limitación temporal como una parte segura de mi futuro, viviré más conscientemente y hallaré un sentido más profundo a mi vida. Todo lo que haga tendrá su valor.

¿Quieres hacer algo con Imago Coaching? 

¿Quieres que te ayudemos a marcar tus objetivos y saber hacia dónde encaminas tu vida?

Vamos a hacer una plan personal para los próximos cinco y/o diez años, aunque no es tarea fácil. La cuestión es qué debe contener mi plan para que me ayude a vivir mi vida tal y como quiero vivirla.


Es entonces cuando pienso que tengo 100 años y me hago las siguientes preguntas:

                ¿De qué estás orgulloso/a y de que te arrepientes?

 ¿ Estás orgullosa/o de todas las experiencias y decisiones que tuviste el valor de vivir y tomar?

¿ Te arrepientes de todas las posibilidades y oportunidades que se te ofrecieron y dejaste escapar?

Insisto; ¿De qué estás orgullosa/o y de qué te arrepientes?

La respuesta a esta pregunta te ayudará a plantearte tu presente y tu futuro en los próximos años, a nivel personal, familiar y profesional.Gracias a ello aprovecharás mejor tus posibilidades y tendrás más de lo que sentirte orgullosa/o. Si desperdicias tus oportunidades, la vida se convertirá en una carga para ti y para los que te rodean.


AL ASUMIR QUE NO SOY INFINITO/A, VIVO MÁS CONSCIENTEMENTE Y HALLO UN SENTIDO MÁS PROFUNDO A MI VIDA.

Ana Blasco

Coach de Género y Personal

martes, 10 de febrero de 2015

¿En manos de quién estoy?

Me explico: en manos de quien está que encuentre trabajo, o que sea el trabajo con el que siempre soñé, que salga todo mi potencial de emprendedora, que mi empresa obtenga los resultados que deseo, que..., En definitiva, ¿en manos de quien está mi vida?

Decía siempre D. Eduardo Ruiz

“PON TODA LA CARNE EN EL ASADOR Y DEJA EL RESTO EN MANOS DE DIOS”

Todo se resume en las tres acciones siguientes:

* Trabaja sobre ti
* Trabaja sobre tus creencias
* Ponte en acción

Parece fácil ¿verdad?

Comencemos hoy por el primer punto: Trabaja sobre ti.

Me suele pasar más a menudo de lo que me gusta reconocer, y es que puedo hacer algo hoy, ahora, en este preciso momento y no lo hago, ¿Os pasa?.
Y ante nuestro "no hacer" siempre encontramos las excusas perfectas, que además nos creemos y hasta nos podemos enfadar si los demás no las creen. Tanto, tanto me las he creído, que pienso que es la única realidad, lo único válido y verdadero.

Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto" (Henry Ford)


O quizás sí que hacemos algo (por ejemplo, mandamos un currículum a un anuncio y ya está, o se nos ocurre una brillante idea,..) y después ¿qué hacemos? Esperamos que los otros reaccionen, nos llamen, nos digan, hagan, aporten,..., esperamos el resultado, y esperamos y esperamos y esperamos,..., pero el resultado no llega, o al menos, no como nosotras desearíamos. ¿Qué hacemos entonces? Nos enfadamos (casi con toda seguridad), y en nuestra cabecita surge una gran queja, victimismo, y aquí es donde “nuestras excusas” realmente ganan toda credibilidad y la CONFIANZA desaparece, y se amontonan un montón de pensamientos y emociones negativas en nosotras, quizás con más fuerza que antes de haber hecho ese algo, y esto comienza a dañarnos verdaderamente, si no me crees ya está demostrado científicamente.

Anoche leí un artículo de Mario Alonso Puig donde decía:
LO QUE EL CORAZÓN QUIERE, LA MENTE SE LO MUESTRA”

Lo vuelvo a nombrar: “Pon toda la carne en el asador”
Confiar no es creer que Dios hará lo que yo quiero. Confiar es actuar, ponerte en acción, y entonces Dios proveerá.

Claro que puede ser que ahora nos demos cuenta que no tenemos claro que es lo que nuestro corazón quiere y esa es la causa de que en nuestra cabeza bullan miles de ideas, de ocurrencias, de grandes proyectos,..., y no las llevemos a cabo, ¿puede ser?
Lo mismo ha llegado el momento de parar, mirar, pensar, sentir, y tomar conciencia de cual es tu situación y cual es la situación que verdaderamente quieres para ti, párate a saber más sobre ti misma, tus creencias, tus miedos, ...

Ya lo decía San Agustin: “Conócete, aceptate y supérate”

¿Sabes lo que quieres? Hazlo.

Si no es así, para, observa, mírate, escuchate siente que es lo que realmente quieres y entonces, tu mente lo tendrá claro. Y ahora ya si, ¡actúa!

¡Atrévete a conseguir lo que deseas en tu vida!
Puedes hacerlo sola o buscar ayuda. Pero quiero dejar claro algo. No te quita ni un ápice de poder, ni eres menos fuerte, si pides la ayuda que necesitas.
Para obtener resultados diferentes, haz cosas diferentes. Parece obvio ¿verdad? pero aun así, seguimos haciendo lo mismo, o peor aún, nos bloqueamos y no hacemos nada.
¿Qué vas a hacer tu ahora, en este momento?

Isabel Misas Gonzalez
Coach Personal y de Equipos

martes, 3 de febrero de 2015

Educados para no Ser nosotros Mismos

Hace ya unos días, compartíamos con un maravilloso grupo de madres y padres un muy especial taller de coaching, desde el cual, los invitábamos a adentrarse en sus propias emociones a fin de que supieran detectar y acompañar a sus hijos en cada una de las emociones básicas que existen.

Ser conscientes que desde pequeños hemos sido educados para no sentir lo que sentimos, fue el inicio de la aventura para descubrir que muchas personas disponen de sus vidas fuera de si mismas, colocándolas alrededor de otras, buscando en ellas una seguridad que ellas/os no tienen. Y todo esto lo hacen por un sentido de falsa seguridad que no poseen en su fase de adulto, ya que en su etapa de niñas/os nadie se preocupó de educarlos para vivir toda esa vorágine de experiencias que resultan ser las emociones y los sentimientos.

Durante los últimos cuarenta años, en este país, el aprendizaje que las niñas y niños de entonces recibimos no dicta mucho de la que hoy están recibiendo nuestros hijos. Un aprendizaje donde conceptos como empatía, asertividad, esfuerzo y compromiso han sido depositados en un cajón cerrado en la gran mayoría de nuestras escuelas. Por contra, fuimos antes y son inundados ahora de gran cantidad de conocimientos. Llenan sus cerebros de tal cantidad de información que más tarde, y no con cierta ironía, se preguntan por la falta de claridad que muchas de estas niñas y niños tienen con respecto a como deben gestionar toda esa avalancha de información.




Si tuviéramos verdadero interés por conocer la realidad de nuestro modelo educativo, si nos sentáramos a contemplar la realidad que actualmente se vive, podríamos ser conscientes de la gran cantidad de niños que se están educando para vivir su vida desde la frustración y, desde esa emoción, construirán y vivirán una personalidad depresiva, llena de falta de confianza y autoestima. 

Pasar de esa fase de depresión a una fase de ansiedad sólo hay un paso, dado que es la cuna perfecta para que crezcan y se desarrolle ese miedo a no ser una/o misma/o. ¿Cuántas niñas y niños se muestran cada día más ansiosas/os, solitarias/os, con cierto desamparo y sedientos por alcanzar objetivos y metas, en demasiadas ocasiones, alejadas de aquello que realmente necesitan para su edad?.

En estos últimos tiempos he escuchado a muchas madres, padres, docentes y orientadores el hecho de apreciar una falta de motivación en los niños actuales, sin que sean conscientes, en la mayoría de los casos, que los actuales adultos ya vivieron esa misma sensación durante su infancia. Debemos recordar que el actual aprendizaje se basa en formar a robot repletos de conocimientos, acostumbrados a que se le inyecten mediante unas dosis llamadas tareas y que luego ponen a prueba mediante un proceso de evaluaciones, con el fin de detectar si la fabricación en serie de estas niñas y niños se ajustan a los parámetros diseñados. 



Comprobar como esa supuesta falta de motivación de los niños actuales, se van trasladando a presentes y futuros cuadros depresivos, cuanto menos, deberían servir para que se nos encendiera una luz roja de emergencia. Una urgencia que debería hacernos plantear realmente por qué y para qué se está actuando de esta manera. 

De todos es conocido que existen grandes movimientos empresariales y sociales que siempre han marcado el porvenir del resto de la sociedad, pero de igual manera que hoy somos conocedores de estos hechos, sería conveniente que despertáramos de una vez por todas de este letargo que nos acompaña hoy en día en la actual sociedad.

Si logramos cambiar tantos paquetes de conocimientos por ciertos paquetes emocionales, podríamos descubrir como gran parte de esos miedos que atenazan a nuestras niñas y niños, los cuales están provocando un cada vez más claro proceso de individualización, de querer convertirse en alguien "diferente" para evitar perder la alineación con todo lo que le rodea, servirían para empezar a conseguir que volvieran a ser una/o misma/o, alejándose de esa diferenciación con los demás y que sólo les provoca el querer compartir cada vez menos con sus seres más queridos y cercanos.

Ha llegado el momento de dejar de fabricar niños robot para permitir que el miedo a ser una/o misma/o se convierta en el verdadero generador de emociones y sentimientos, de esta manera estaremos permitiendo construir lo que cada una de estas niñas y niños desean ser y no lo que a ti como madre o padre, a los docentes o los otros estatutos sociales que influyen en su educación quieren para ellas/os.

Se habla de cambios de paradigma en el aprendizaje y educación de nuestras hijas e hijos, muchos de los cuales me parecen geniales. Pero sería conveniente no perder la referencia de por donde debe comenzar el verdadero camino. Nosotros lo tenemos claro ¿y tú?

Adolfo López García

Coach&Trainer Educativo y Personal